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El color y la web

 

Navegando por Internet hemos llegado muchas veces hasta páginas que tienen una dudosa apariencia, incluso algunas  de ellas llegan a ser la representación más absoluta del mal gusto.

Un elemento que marca el impacto visual y el estilo de la web es la elección del color y sus combinaciones.

La elección del color o colores, nunca puede ser un detalle más, sin importancia, sino que hay que seleccionarlos cuidadosamente para que junto a la composición del sitio generen un entorno armónico, que vaya proyectado al «target» al que nos queremos dirigir y para que los visitantes se sientan totalmente identificados.

La mala elección del color es uno de fallos estéticos que podemos ver en una web junto a la falta de calidad en las imágenes, la falta de aire (pocos espacios en blanco y mucho contenido amontonado), tipografías mal elegidas o mal combinadas y el excesivo número de colores o combinaciones poco logradas.

Los colores, cuanto más saturados y brillantes sean más llamativos serán, por lo que cansarán más a la vista del visitante y más trabajo le costará al usuario mantener la atención.

Una buena opción para facilitarnos la homogeneidad estética es utilizar una misma gama cromática con distintos niveles de saturación y luminosidad:

Normalmente debe de existir un color dominante que se debe de usar en un 60% del total de la web . Es el idóneo para utilizarlo en el «header» y como fondo en las diferentes secciones, las landing pages, etc.

Otro color secundario que usaremos en un 30% de la web más o menos (fondos de formularios, cajas de llamada a la acción, enlaces, etc.).

Por último,  el color más llamativo o potente, para el 10% restante que generalmente se usará para botones o elementos de alto valor estratégico.

Si en un momento determinado, la aplicación del color nos genera dudas, podemos decantarnos por la web denominada “minimalista”, diciendo adiós a los miles de efectos y colores (que producen, la mayoría de las veces, contaminación visual), a botones, anuncios y demás elementos que nos llevan a distraernos del objetivo de nuestra comunicación, de lo esencial.

Como en todo lo relacionado con el diseño, en los colores también hay tendencias y modas. Si hace unos años estaban de moda los colores intensos y los degradados muy marcados. Ahora los tiros van por otros derroteros, aunque veamos ejemplos de muy buen diseño web que contradigan estas modas.

Sabemos que los colores planos con tonos suaves, siempre funcionan, buscan la usabilidad y que el visitante se sienta cómodo navegando por nuestra web. Estos tonos transmiten calma y sobriedad, son una excelente elección para conseguir un aspecto cuidado y profesional.

No importa que la tonalidad cambie de unas pantallas a otras porque si nuestra paleta ha sido elegida correctamente, sus colores combinan, la web será visualmente coherente.

Hay que tener en cuenta, que dependiendo de la calibración de cada monitor los colores podrán verse o más saturados, oscuros, cálidos, etc.  ¡No desesperes!, seguro que mantendrás un estilo armónico, bien definido y de aspecto profesional.